EL LEGADO DE RICHARD ELMORE

La noche del pasado 9 de febrero moría de manera inesperada el profesor de Harvard Richard F. Elmore a la edad de 67 años.

Como decía la nota de obituario de la Harvard Graduate School of Education (HGSE), el profesor Richard Elmore ha sido “an instrumental figure in improving educational practice and transformative leadership in the field”. No por casualidad, fue el impulsor del doctorado en liderazgo educativo de esa universidad, para la que ha estado trabajando durante los últimos 24 años.

Tuve el placer de conocer al profesor Elmore en julio del 2009, cuando cursé el programa “Leadership: an evolving visión” de la HGSE en Boston. Me impresionó la capacidad de síntesis y de expresar con sencillez, y con humor, su teoría del núcleo pedagógico, que ha sido la columna central alrededor de la cual ha ido construyendo y dando sentido a la función del liderazgo para el aprendizaje y la incorporación de metodologías pedagógicas.

Voy a explicar brevemente las tres contribuciones más relevantes que han dejado los trabajos de Richard Elmore, y que han sido comúnmente reconocidas.

1) El núcleo pedagógico “instructional core”.

Como ha señalado Santiago Rincón-Gallardo, jefe del departamento de investigación del equipo de Michaell Fullan y destacado discípulo de Richard Elmore, el profesor de Harvard ha sido especialmente reconocido por su aportación teórica y práctica sobre el papel central del “instructional core” (núcleo pedagógico) como el fundamento básico para la transformación educativa, en el que se apoyan educadores, docentes, escuelas y líderes pedagógicos para conseguir mejoras en los procesos de enseñanza y aprendizaje.

Rincón-Gallardo recuerda, en un artículo para la International Education News, escrito pocos días después del fallecimiento de Elmore, una de sus expresiones favoritas respecto al papel central de la “tarea escolar” en el triángulo Docente – Contenido – Estudiante. Para Elmore: “if it’s not in the instructional core, it’s not there”. Aun puedo recordar su sonrisa irónica, repitiendo varias veces esta evidencia, si no podemos visualizar claramente cuál es la tarea que se le pide realizar al alumno como resultado efectivo de la acción docente, es que no hay claridad en la acción que el alumno debe desarrollar.

Se trata de una de sus tesis principales, recogida en uno de sus trabajos más difundidos, “School reform from the inside out”, cuyos capítulos principales podemos encontrar traducidos al español, Mejorando la escuela desde la sala de clases, editado por el Área de Educación de la Fundación Chile. Para el profesor Elmore, “en términos sencillos, la tarea educativa es el trabajo efectivo que se le pide a los alumnos que realicen en el proceso de aprendizaje: no lo que los profesores piensan que le están pidiendo a los alumnos que hagan, o lo que el currículo oficial dice que deben hacer, sino lo que están efectivamente haciendo.”

En este sentido, recuerdo la insistencia de Elmore en que la concreción de los objetivos pedagógicos en el aula determina el cambio en la metodología del profesorado, que conduce a la mejora de los niveles de los alumnos. Esa concreción que no debe darse por sobreentendida cuando los docentes pretendemos que los estudiantes alcancen unos aprendizajes o eleven el nivel de sus conocimientos. Para Elmore, la principal función de la escuela es el aprendizaje y, por ello, la escuela debe esforzarse en conseguir unos mejores niveles de cohesión y calidad en las prácticas educativas del profesorado.

Uno de los resultados de su trabajo que tiene mayor aplicabilidad, al menos yo lo estoy utilizando en numerosas sesiones de acompañamiento a equipos directivos, es la “teoría de la acción pedagógica”. Se trata de una metodología de construcción de sentido de la acción basada en la formulación de una hipótesis: “si… entonces…”. Fundamentadas en el carácter causal de las propuestas docentes, que se ponen a prueba y que, entonces, están sujetas a revisión. En la siguiente diapositiva, pongo un ejemplo de elaboración propia de aplicación de la teoría, a partir de un trabajo por proyectos elaborado por profesores del proyecto Horitzó 2020

La construcción de teorías potentes de la acción pedagógica, como muestra el ejemplo, no es una cuestión de grandes académicos de la pedagogía, sino la aplicación causal del para qué y del por qué planteamos las acciones pedagógicas en el aula (y también fuera de ella, por supuesto).

Cuando hice el programa de Harvard, aun no había estallado la “primavera pedagógica” en Cataluña bajo el impulso del movimiento Escola Nova 21, y para mí resonaba fuertemente la función del liderazgo como creador de un ecosistema, que se vivía en aquella aula. Especialmente, la convicción en que la práctica y la formación del liderazgo para el aprendizaje resultan más efectivas si podemos en el centro el conocimiento propio, las relaciones personales y el acompañamiento pedagógico, por encima de la suma de teorías y conocimientos técnicos. El clima de la escuela determina los resultados y el liderazgo determina el clima de la escuela.

El profesor Elmore me animó a leer a Ronald H. Heifetz, del que, junto a la maestría de Lluís Tarin al volver a Barcelona, aprendí tanto sobre el liderazgo en las organizaciones del conocimiento, y el liderazgo transformacional.

2) Las rondas de observación de prácticas pedagógicas “instructionals rounds in education

Al modo de la metodología de los “casos clínicos”, Elmore y otros colaboradores desarrollaron la construcción del liderazgo pedagógico basado en evidencias, observación de las prácticas e incremento del conocimiento pedagógico alrededor de la teoría del “núcleo pedagógico” y de los estándares comunes de aprendizaje (Common Core Learning Standards, CCLS), con el objetivo de mejorar los aprendizajes de los alumnos.

La práctica de las rondas de observación han sido una palanca de mejora profesional y de aumento de la cohesión de los equipos docentes en numerosos centros educativos, no solo de Estados Unidos, sino también en países de América Latina. Lo he podido comprobar con mis propios ojos, y también he podido acompañar a algunas instituciones en su implementación. Se trata de que un grupo de docentes compartan la observación de la práctica de una teoría pedagógica, sea explícita o implícita, aplicada a una actividad pedagógica concreta. Y de ahí, poder cambiar creencias y practicas que nos permitan mejorar el proceso de enseñanza y aprendizaje.

Las rondas se basan en la teoría del núcleo pedagógico y se fundamentan en siete principios:

  1. Los incrementos en los aprendizajes de los alumnos ocurren sólo como una consecuencia de las mejoras en el nivel de los contenidos, en el nivel de conocimientos y habilidades de los profesores y en el compromiso de los alumnos.
  2. Si se modifica uno de los componentes del núcleo pedagógico, se deben cambiar los dos restantes.
  3. Si no se puede ver en el núcleo, no existe.
  4. La tarea predice el desempeño.
  5. El sistema de rendición de cuentas real reside en las tareas que se les encomiendan a los alumnos.
  6. Aprendemos a hacer el trabajo haciendo el trabajo, no diciéndole a otras personas que hagan el trabajo, no por haber hecho el trabajo alguna vez en el pasado, y no contratando a expertos que pueden actuar como sustitutos de nuestro conocimiento acerca de cómo hacer el trabajo.
  7. Descripción antes del análisis, análisis antes de la predicción, predicción antes de la evaluación.

(fuente: Mejorando la escuela desde la sala de clases, p.20)

Doy fe de que estas rondas de observación resultan muy efectivas de cara a la cohesión de los equipos docentes y de la rendición de cuentas. Como describe la diapositiva siguiente, se trata de una estrategia de corresponsabilización y de creación de comunidad profesional.

3) Metodología de metaprendizaje para el cambio de mirada.

En junio del 2011, Elmore publicó “I used to think… And now I think, que recoge una variante de metaprendizaje centrada en el cambio de mirada, como resultado de un proceso de formación. Para mí, ha sido una de las referencias que me han acompañado en mi acción directiva en el proceso de transformación educativa “Horitzó 2020”, al que contribuí como director adjunto de “Jesuïtes Educació” en Cataluña, con el liderazgo de Xavier Aragay.

Elmore se decidió a recoger la opinión de expertos internacionales y colegas sobre sus procesos de aprendizaje y de cambio de mirada como resultado de sus años de profesión y de las experiencias pedagógicas vividas. Entre los testimonios del libro se encuentran Larry Cuban, Howard Gardner, Larry Rosenstock, Sonia Nieto, Deborah Meier y el propio Elmore. La idea del libro surgió a propósito del ejercicio final que proponía a los alumnos de sus programas para que reflexionaran sobre los aprendizajes efectivos y se hicieran conscientes de que el proceso de aprendizaje es un proceso de cambio de mirada.

Durante el periodo de pandemia por el COVID-19, comencé a publicar en mi blog, “Mudanzas. Conversaciones educativas transformadoras”, inspirado en esta metodología de metaprendizaje del profesor Elmore. Justo cuando estaba preparando una petición al profesor Elmore para que participara en ellas, me sorprendió la noticia de su muerte.

Para el profesor Elmore, la educación y la escuela son un instrumento de construcción social y de comunidad, base de la formación en ciudadanía y evidencia de la calidad democrática y de justicia social de un estado. Su pensamiento siempre estuvo abierto a encontrar diversidad de caminos políticos para que este objetivo fuera posible y una realidad, tanto en su país, Estados Unidos, como, de manera especial, en países de Centroamérica y el cono Sur.

Como en el caso de otros grandes pedagogos transformadores, su legado siempre quedará.

Tres muestras de videos de entrevistas e intervenciones del profesor Elmore que se pueden encontrar en las redes.

La entrevista educativa – La práctica basada en la evidencia. Educar Chile

2016 OSEP Project Directors’ Conference Keynote: Richard Elmore

Excerpts from Dr. Richard Elmore Compton 8/16/16

Publicado por Pepe Menéndez

Soy Pepe Menéndez. Comunicador y consultor en procesos de transformación profunda de la educación. He formado parte del equipo directivo de Jesuïtes Educació, que imaginó, diseñó y desarrolló el proyecto de transformación educativa "Horitzó 2020". Nací en Barcelona el 21 de agosto de 1956. Licenciado en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona (1982). Trabajo en educación desde 1981. He enseñado en todas las etapas educativas de la Secundaria y de la Formación Profesional. Convencido que el liderazgo para el aprendizaje y la transformación social puede dar mejores oportunidades a alumn@s y profesor@s.

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