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Newcastle y Bellvitge
12.IX.2010

Después de un período sin publicar, vuelvo a hacerlo con el deseo que no sea una excepción. La verdad es que lo hago estimulado por dos momentos que he vivido esta semana y que, aunque parezcan distantes, mi pensamiento ha establecido un vínculo entre ellos, y los querría compartirlo.
Primera imagen y su contexto. Martes siete de septiembre, Pub Bulman en Newcastle, 19’30 h., compartiendo muchas cervezas, algún trozo de carne con patatas, en el marco de una sugerente conversación con Sugata Mitra, Estela Souza y Miquel Àngel Prats. Quizás ya conozcas las experiencias del profesor indio, afincado en Inglaterra, Sugata Mitra sobre el aprendizaje de alumnos en zonas desfavoridas de la India, especialmente englobadas en el proyecto “Hole in the wall”. Estela Souza es una afable e inteligente argentina-brasileña, que preside el Insituto Lumiar en Brasil, relacionada estrechamente con el trabajo de Futurelab, y que ejerce como una intermediaria de contactos entre instituciones innovadoras, especialmente en el campo de las TIC relacionadas con la educación. Una auténtica ciudadana del mundo. Allá estábamos Miquel Àngel Prats (ya lo conocéis como director del CETEI y experto en TIC – Educación) y yo, después de un viaje con bastante retraso, a consecuencia de la huelga general en Francia.
Segunda imagen con su contexto. Domingo 12 de septiembre, Parroquia de la Mare de Déu de Bellvitge, 12’00 h. celebración eucarística en la toma de posesión del nuevo párroco Josemi. Muchísima gente del barrio, con ganes de acompañar el impulso de un jesuita joven, que ya se ha distinguido por su trabajo ilusionado, humilde y de gran fuerza evangélica en Torreforta (Tarragona), un barrio de características similares al de Bellvitge. Aunque la ceremonia presenta algunos aspectos de gran formalidad con la presencia del arzobispo y del provincial de los jesuitas, Josemi va descalzo, simbolizando su generosa entrega personal a la comunidad y la pobreza material, que contrasta con su gran fuerza espiritual.
No estoy relacionando cosas extrañas. Sugata nos entusiasmó por su mirada profunda, directa a los ojos, por su bondad humana y por su interés en transmitir que todo lo que hace está motivado por su deseo de favorecer al ser humano. Su convicción por despertar el interés de los niños por aprender, sus estrategias dando libertad a los alumnos para que encuentren sus propias respuestas y se esfuercen en ahondarse en los caminos que els lleven a encontrar soluciones, la gran confianza que transmite en las posibilidades de aprender de cualquier ser humano nos conmovieron. Nuestra conversación trató sobre diversos temas, que ahora no detallaré, pero que resultan tradicionales en el debate educativo, como son la idoneidad del número de alumnos por ordenador, el uso que beneficia su aprendizaje y el uso que no aporta ningún valor añadido y, por supuesto, la disposición para el aprendizaje en determinados territorios en países en que predomina la pobreza, en contraste con aquellos territorios en que la abundancia nos ha hecho perder el norte de las necesidades y del esfuerzo. Sugata atrae porque conmueve el corazón de los últimos argumentos de la educación, relacionados directamente con la dignidad del ser humano. Con Sugata, que estudió en una escuela de jesuitas en la India, hablamos incluso de la huella que San Francisco Javier ha dejado en Goa. Sugata se define a sí mismo como un científico estrechamente comprometido con la educación y el ser humano, y es probable que sea esto lo que le impulsa a creer que la educación necesita un cambio profundo, que ha de comenzar por el profesorado, al que Sugata le otorga una extraordinaria responsabilidad y, por eso mismo, afirma que si no podemos ofrecer un buen profesor a un alumno es mejor que no tenga ninguna persona que dificulte la relación entre el alumno y su curiosidad por aprender y crecer. Radical reflexión que nos sitúa en el límite del abismo.
Josemi también entusiasma por su mirada profunda, sus ojos, por su rostro humano, que no oculta su barba y sus gafas. Josemi cree que la su fe es la que le impulsa a creer en el ser humano, en la comunidad y en que no podemos rehuir la responsabilidad de cada uno de nosotros, ni sustituirla por otra autoridad. La fuerza de Josemi está en la confianza en el prójimo, pero no para conseguir sus bienes o su voto, sino para conquistar su corazón, para conducirlo a la acción para los demás. Josemi ha llegado a Bellvitge, que es un territorio de gran tradición, personalidad, de gente consistente, pero también de algunos contrastes entre sus orígenes más sociales y su realidad actual más acomodada. Me resulta extraordinariamente simbólico haber coincidido con dos personas, tan convencidas de los beneficios de confiar en el ser humano, y tan decididas a cambiar las cosas. La educación en su sentido más general necesita del liderazgo de personas como Sugata y Josemi, basado en la confianza no indiscriminada en las personas, y en la convicción que aquellos que tienen la responsabilidad de ayudar a los más jóvenes a aprender han de renovar su compromiso con la libertad y la creatividad más radical.

La innovación es la respuesta

27.IX.09

Sirva este primer comentario para establecer los referentes con los que deseo moverme: innovación, educación y ciudadanos. La palabra innovación se está convirtiendo en un concepto de moda que corre el peligro de vaciarse de contenido, perdiendo la frescura y la intensidad, que piden su aplicación en el momento educativo actual. Innovar en el mundo productivo está asociado a la idea de tecnología nueva que resuelve alguna dificultad o que mejora la productividad. En este caso, la innovación está avalada por el mercado. La innovación en el mundo productivo queda claro que no es el resultado de hacer más de lo mismo, sino el resultado de introducir una nueva tecnología para mejorar el proceso y ahorrase algún tipo de coste, ya sea monetario o humano, en el sentido de aumentar su seguridad o su comodidad. No pretendo comenzar este blog dando lecciones conceptuales o históricas, pero si me parece interesante advertir contra el peligro de reducir la innovación en la pedagogía al puro cambio metodológico o tecnológico. La innovación educativa resulta de transcendental importancia para darle la vuelta a la escuela, y no deberíamos perdernos ni entretenernos tanto en el discurso estático, que mira nostálgicamente al pasado en busca de respuestas que no volverán, como en los discursos activistas que idolatran el cambio por el cambio.  La innovación educativa nos ha de permitir avanzar en los parámetros de la excelencia, entendida como la referencia principal del reto de la calidad, que comporta un camino de mejora para avanzar en la equidad de nuestro sistema educativo. Equidad en el acceso y equidad en el proceso. Ésta es mi experiencia en el Joan XXIII de Bellvitge, y en la red de colegios de Jesuïtes Educació.

Siguiendo este razonamiento en la ponderación de la innovación, también es necesario recordar la importancia de establecer unos parámetros de evaluación, que nos permitan medir los resultados de los cambios metodológicos y tecnológicos. Y también debemos ponderar qué tipo de evaluación establecemos, no sea que iniciemos procesos de mejora en la búsqueda de conocimiento, por ejemplo; y después evaluemos procesos de memorización. Innovación, excelencia, equidad y calidad son parámetros e instrumentos que necesitan de un cuadro de mando que nos permita navegar hacia la mejora de nuestras escuelas. Tengo la impresión de que si no tenemos cuidado, estos conceptos pueden ser secuestrados per la rápida voracidad de la burocracia o fosilizados por la falta de uso real. De este peligro y de la necesidad de avanzar en la innovación tengo la intención de escribir más a fondo y me gustaría conocer vuestras opiniones. También me gustaría explicar por qué considero significativa le íntima relación entre los conceptos de innovación y ciudadanía. Creo que son suficientemente claras las relaciones entre educación y ciudadanía, pero me gustaría ir un paso más allá y fortalecer la relación entre innovación y ciudadanía. No hay ciudadanía plena en el desarrollo de sus derechos y deberes sin cambios profundos en los procesos de enseñanza – aprendizaje. Estos procesos son la base sobre la que debe enraizarse una educación que nace en el sí del entorno familiar, y que adquieren metodologías científicas en la escuela. Al menos es lo que la escuela debería tener: una metodología basada en conocimientos propios de la pedagogía, la psicología y la neurología, como los más universales para ser aplicados en la escuela.  Procesos de aprendizaje y procesos educativos que nos conducen hacia una ciudadanía madura, capaz de ayudar a crecer en la sociedad los anhelos de mejora y justicia. La innovación educativa debe perseguir, siguiendo este razonamiento, mejoras en el aprendizaje y mejoras en la sociedad. Es el resultado de la suma entre innovación en el aprendizaje e innovación social. De todo esto me comprometo a escribir en el blog.

  1. Setembre 29, 2009 a les 4:41 pm

    Me chocó escuchar por primera vez el concepto de “innovación disruptiva” en el último encuentro del UPDATE de Barcelona: se refería a aquellos cambios que nacen en la periferia o el margen del sistema educativo pero que acaban formando parte del centro del sistema. Me gustaría un día hacer una lista de las prácticas que han seguido este proceso…

    • pepemenendez
      Setembre 29, 2009 a les 8:48 pm

      Gràcies, Roser, això és un bon símptoma de les teves aportacions, que seran molt ben rebudes!

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